Transcurrieron diez años hasta que un panameño fue profeta en su propia tierra y se adjudicó el Triatlón Internacional Agua Brisa de Portobelo la cuarta prueba más difícil del mundo, organizada por la Unión de Triatlón de Panamá, (UTP).
Acabar con la hegemonía que mantenían los atletas foráneos en el heroico poblado caribeño, ubicado al noreste de la ciudad de Colón, era algo que año tras año, se les escapaba de las manos a los panameños.
Pero, para la décima versión, ese dominio terminó cuando el espigado triatleta panameño Gabriel González, fue el primero en cruzar la meta para llevar el emblema nacional a lo más alto del podio de ganadores, al detener el reloj en 2:35:27.
Ese triunfo de González significó mucho para él y para Panamá. Primero, fue el mejor de 60 competidores; segundo, el primer panameño en ganar esta competencia; tercero, rebajó el récord del año pasado en 01:05, además de que fue el único panameño en los primeros cinco lugares.
No fue fácil.
Llegar a la meta después de realizar 1600 m de natación, en aguas frías del Mar Caribe, luego empezar toda una odisea, con un ciclismo extremo de 10 km que incluía cargar la bicicleta, charcos, ríos y bajadas inclinadas, para cerrar con 10 km de carrera pedestre, en medio de la montaña puede hacer declinar a cualquiera.
Desde que la carrera inició a las 7:30 a.m., los líderes intercambiaban posiciones a cada rato.
En lo que fue la natación, el argentino Emanuel Lemma, comandó el pelotón de unos 60 triatletas que desafiaron la brisa y la fría temperatura.
Al momento de llegar al punto de transición, Lemma tenía una ventaja de casi cinco minutos, sobre su rival más cercano, pero cuando se adentró en la montaña, tuvo una caída, que lo hizo perder el ritmo y fue entonces cuando aprovecharon los demás triatletas para rebasarlo.
Entre ellos estaban González, los argentinos Pavoni y Bonet y el "gringo" Orion Aeckerson, quienes sacaron mucho terreno de distancia, hasta que lo dejaron rezagado, pero a pesar de eso, Lema, quien era uno de los favoritos, siguió adelante, con la bicicleta, pero alejado del podio.
Cuando llegó la carrera pedestre, fue cuando Gabriel González apretó el acelerador y le dijo adiós a todos, para llegar de primero a la meta y hacer historia.
Con este triunfo istmeño, el argentino radicado en nuestro país, puso a Panamá en la lupa de los triatlones internacionales, al demostrar que en este país hay dónde hacer este tipo de eventos y calidad atlética para ser profeta en su tierra, ante los mejores del área.