Luego de verlo interpretar al villano Jaffar en Aladino, que se presenta hasta hoy 9 de mayo en el Teatro en Círculo, no me creerían si les digo que Gabriel Pérez Matteo fue tímido alguna vez y parece que el teatro fue mágico remedio. Un paso que tenía que dar. Algo necesario en su vida.
Acerca de cómo llegó al tablado, hace cuánto y algunas vivencias nos pone al tanto en esta entrevista.
Ahora bien, no sé si le queda un pelo de tímido. Pero, jactancioso no lo es. Y razones de sobra tendría.
Por ello, antes, veamos algunos logros suyos que no podemos pasar por alto.
El Fantasma de Canterville, en el 2005, y Confesiones de hombres de 40, en el 2007, le valieron el premio a Mejor Director.
En el 2004, ya su talento había sido premiado como Mejor Actor Dramático por su caracterización de Cristóbal Colón, de Nikos Kasanzakys.
De Gabriel Pérez Matteo, también se puede decir que “su currículum cuenta con 67 puestas en escena con participación en distintos aspectos del montaje, iluminación, vestuario, maquillaje escenografía, actuación y dirección”.
De igual manera, es digno de resaltar que Gabriel en Disney´s Aladinoactuó como "acting coach" de Rafael Moreno (Aladino) y Anne Lorain Lanier (la princesa Jazmín), lo que lo complace sobremanera, dado el excelente desempeño de ambos, pese a que esta obra fue para ellos su debut en el teatro.
Olvidaba decirles que su próxima actuación será en "Las mujeres no quieren limpios", comedia que se estrenará en el Teatro ABA el primero de julio.
GPM: En propiedad me inicié en el teatro en 1990, y fue más en búsqueda de cosas personales que contemplándolo como una posible profesión. Para entonces luchaba por romper con una tremenda timidez y entre otras cosas elegí el teatro como una búsqueda de formas de expresión; pero la vida da muchas vueltas y desde que llegué me encontré en un sitio cómodo, familiar. Probé distintas actividades: luces, vestuario, tras escena y sin darme cuenta un buen día ya estaba sobre el escenario. No se si autorrealizado sea la palabra, pero no me imagino a mí mismo en otra profesión sintiendo la satisfacción que siento con cada puesta en escena; sé que estoy donde debo estar y hago lo que me gusta y vivo de ello…, si en ello consiste la autorrealización pues entonces sí, pero aún me quedan muchas cosas por lograr en este campo.
GPM:El proceso… siempre disfruto del proceso de creación de un personaje, la investigación, la búsqueda. Es cada vez una maravillosa experiencia llena de descubrimientos y que te obliga a desarrollar nuevas destrezas y a conocerte mejor a ti mismo. Para el actor que busca interpretar cada personaje en forma distinta, esta es la etapa más enriquecedora y divertida, es la gestación y parto del personaje.
GPM:Son dos cosas diferentes y cada una tiene su encanto. Como director me resulta fascinante el poder plasmar mi visión de las cosas a través de un montaje, me da mayores oportunidades de llevar un mensaje al público, porque creo firmemente que el teatro siempre debe decir algo. Como actor disfruto del reto de crear un personaje real, creíble, de carne y huesos, uno que despierte emociones en el espectador.
GPM:Soy básicamente una persona sencilla, con el gusto por la vida, disfruto de las experiencias cotidianas y suelo ser muy observador, esto es por deformación profesional. De carácter firme y lucho por lo que creo aunque todo el mundo se oponga y soy muy reservado en mi vida personal; mis amigos son pocos y de toda la vida. Amo el teatro.
GPM:A mi me gusta todo, pero tengo una tendencia especial hacia el drama, ya que generalmente me permite profundizar sobre la naturaleza humana, cosa que me apasiona. El drama es más exigente para los actores, requiere de una técnica más depurada, mayor contacto con las emociones.
GPM: En veinte años de carrera han sido muchos, y todos hijos muy queridos. De mención especial están Shylock y Mercuttio, de Sheakspeare; Cristóbal Colón, de Kasantzakis, y Pio Antonini, de Darío Fo; estos personajes fueron en su momento retos importantes, tuve que dedicarles mucho tiempo e investigación para encarnarlos y conservo gratos recuerdos de cada uno de ellos.
GPM:Para mí no hay ni buenos ni malos, todos tienen sus razones para hacer lo que hacen… pero los antagonistas suelen ser más divertidos, tienen el brillo que les otorga el ser los propiciadores del conflicto, cosa que es esencial en el teatro.
GPM:Parecía fácil al principio representar el arquetipo del villano, pero a medida que avanzó el proceso se fue tornando más complejo. Creo que mi físico particular y experiencias teatrales previas ayudaron un poco a darle forma al personaje que se ve en escena, pero la forma final del personaje se dio hasta la fecha del estreno.