La producción de cocaína y heroína de Colombia se podría incrementar hasta en un 50 por ciento porque la guerra contra las drogas patrocinada por Washington está fracasando, en gran parte por el fortalecimiento de la guerrilla izquierdista, según un nuevo informe estadounidense.
La amenaza de una nueva inundación de drogas en las calles estadounidenses sigue a la duplicación de la producción de la cocaína en Colombia entre 1995 y 1998, a unas 165 toneladas por año, y un incremento de un 20 por ciento en heroína a unas seis toneladas anuales, según cifras de la Dirección de Lucha contra las Drogas (DEA) de Estados Unidos.
Los resultados son un severo fracaso para Washington, que este año envió niveles históricos de 280 millones de dólares en ayuda antinarcóticos a Colombia, lo que convirtió a este país en el tercer receptor de ayuda militar estadounidense a nivel mundial.
"Grupos insurgentes activos y su creciente involucramiento en actividades de narcotráfico durante los últimos años está complicando la capacidad de Colombia para reducir el narcotráfico" dijo la Oficina de Contabilidad General (GAO por sus siglas en ingles) en un informe al congreso emitido durante la última semana.
"La amenaza de cocaína de Colombia ha empeorado desde 1996 y podría deteriorarse aún más durante los próximos dos años, pero Colombia también es ahora el principal proveedor de heroína a la costa este de Estados Unidos", agregó el informe.
La GAO advirtió que la producción de cocaína podría incrementarse hasta 250 toneladas por año antes del 2001, pero no reveló cifras especificas para el proyectado incremento en la producción de heroína.
Como parte de los continuos esfuerzos por combatir el narcotráfico, la GAO aseguró que funcionarios estadounidenses comparten ahora, de forma rutinaria, información de inteligencia con los militares colombianos relacionada con las actividades de los rebeldes.
"Recientes ofensivas por parte de los insurgentes (...) sugieren que las fuerzas de seguridad colombianas no serán capaces de llevar a cabo efectivas operaciones antinarcóticos en regiones en donde las fuerzas guerrilleras dominan y controlan las zonas", dijo la GAO.
"Funcionarios de la embajada estadounidense han decidido dar de forma rutinaria información de inteligencia relacionada con los insurgentes a unidades colombianas bajo el control de la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur", agregó.
El informe dijo que funcionarios estadounidenses estiman que dos terceras partes de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y una tercera parte de las unidades del Ejército de Liberación Nacional (ELN) están involucradas en el negocio de la droga. Los dos grupos, los más antiguos ejércitos rebeldes del continente, tienen una fuerza de combate combinada que se calcula en 20.000 hombres y según varios informes oficiales, controlan hasta la mitad del país.
De acuerdo con estimados de Estados Unidos, la guerrilla gana hasta 600 millones de dólares anuales producto de impuestos, protección y contrabando de narcóticos legales.
La guerra de guerrillas de más de tres décadas ha costado más de 35.000 vidas civiles en sólo los últimos 10 años.
Los rebeldes han negado insistentemente nexos directos con el narcotráfico y aseguran que Estados Unidos utiliza el pretexto de operaciones antidrogas para asumir un papel más activo en los esfuerzos contrainsurgentes.
A pesar de la caída los carteles de las drogas de Medellín y Cali, la DEA calcula que Colombia es responsable de un 75 por ciento del suministro total de cocaína y unas dos terceras partes de la heroína que se vende en las calles estadounidenses.
Las FARC se disponen a iniciar negociaciones formales de paz con el gobierno del presidente Andrés Pastrana y al parecer, el tema de los lazos rebeldes con el narcotráfico será uno de los más importantes. Funcionarios del Departamento de Estado se reunieron en diciembre con rebeldes de las FARC en Costa Rica para discutir planes de sustitución de cultivos ilegales, pero el informe de la GAO advirtió categóricamente que "Estados Unidos no financiará programas de desarrollo alternativo en zonas hasta que éstas estén bajo el control del gobierno".