Acentuando las presiones para retornar a la calma, Washington explicó este domingo que no vetó una resolución adoptada en la víspera por la ONU condenando a su aliado Israel, porque quiere permanecer como un mediador de paz creíble para los árabes en Medio Oriente.
La secretaria de Estado, Madeleine Albright, justificó en las cadenas de televisión estadounidenses NBC y CNN la abstención de Estados Unidos, en lugar de un veto, en la votación el sábado en la noche de la resolución del Consejo de Seguridad. En la misma se condenó "el empleo excesivo de la fuerza" contra los palestinos por parte de Israel.
La administración de Clinton había amenazado anteriormente con vetar la resolución y consiguió que el texto fuera modificado.
"Hemos hallado que ciertas partes de esta resolución eran falsas (...) y que había que abstenerse a causa de esas formulaciones", dijo Albright al comentar el texto de la resolución definitiva.
Estados Unidos no utilizó el veto por dos razones, afirmó. En primer lugar, "debemos ser mediadores honestos". En segundo lugar, un veto podría atentar con las "responsablidades muy grandes de Estados Unidos en toda la región", dijo, subrayando que la prioridad absoluta es poner fin a la violencia con perspectivas de retomar ulteriormente el proceso de paz.
El presidente Bill Clinton se dedicó personalmente este fin de semana a intentar desactivar la tensión en Medio Oriente.
Este domingo mantuvo conversaciones con sus homólogos de Siria, Bachar al Assad, y de Egipto, Hosni Mubarak, para analizar la situación en Medio Oriente, informó la Casa Blanca.
El mandatario norteamericano "continúa estando involucrado en el proceso" para intentar una solución en Medio Oriente, declaró la portavoz de la presidencia, Nadra Chitre.
"La primera cosa por hacer es poner fin a la violencia y retornar a la mesa de negociaciones" entre israelíes y palestinos, señaló.
Clinton, que el sábado canceló sus desplazamientos electorales, mantuvo a comienzo de este fin de semana varios contactos telefónicos con el primer ministro israelí, Ehud Barak, con el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, y Mubarak.
Washington también le pidió a París y a Madrid que intervengan frente a Irán sobre este asunto.
ANAN TRATARA DE REDUCIR TENSION
Mientras tanto, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunció un viaje anoche a Israel, con la esperanza de que su gestión permita reducir la tensión en Medio Oriente, en un comunicado.
"Debido a la situación cada vez más precaria en Medio Oriente, incluyendo el riesgo de un conflicto mayor, el secretario general decidió viajar de inmediato a la región", indicó el portavoz de Anann, Fred Eckhart, en un comunicado.
"Dejará Nueva York el domingo de noche, para llegar a Tel Aviv en la mañana siguiente (lunes)", donde se "reunirá poco después de su llegada con el presidente palestino Yasser Arafat y el primer ministro israelí Ehud Barak", dice la nota de la ONU.
Annan tiene "previsto reunirse con otros dirigentes de la región", con quienes permaneció en contacto durante los últimos días y "su objetivo es ver qué tipo de medidas urgentes pueden ser adoptadas para poner fin a la violencia y reencauzar el proceso de paz en Medio Oriente".
Ayer en la mañana, Albright expresó, refiriéndose a Arafat que "nosotros esperamos que controle esta situación muy difícil". "Arafat ha adoptado decisiones difíciles desde hace siete años. Tiene que tomar una nueva, porque el futuro de los pueblos palestinos e israelíes no pasan más por lanzar piedras y por la violencia, hay que vivir juntos", agregó.
Cuando la interrogaron sobre la polémica visita de Ariel Sharon el jueves pasado a la explanada de las mezquitas en Jerusalén, Albright se negó a señalar responsabilidades individuales. Por el contrario, la secretaria explicó que Barak, que "trabajó duramente por la paz", está "frustrado por la violencia".