El ex agente de la dictadura militar, mayor retirado Carlos Herrera, confesó el asesinato del sindicalista opositor Tucapel Jiménez y de un carpintero y pidió clemencia a los tribunales.
Roberto Puelma, abogado de Herrera, pidió clemencia para que su cliente obtenga un castigo inferior por el crimen del sindicalista ya que ha estado colaborando en la investigación.
Herrera ya fue condenado a cadena perpetua por el asesinato del carpintero Juan Alegría, y sólo está pendiente un recurso para que la sentencia sea definitiva.
Jorge Mario Saavedra, abogado acusador, dijo que Herrera confesó al tribunal que mató a Alegría por orden del mayor Alvaro Corbalán, quien a su vez recibió instrucciones del ya fallecido general Humberto Gordon Rubio, jefe máximo de la policía represiva de la época, la CNI.
"Es el primer agente de los servicios de seguridad del gobierno militar que confiesa, debe ser el agente más importante de todos" dijo Saavedra.