El ex asistente del equipo de fútbol americano de Penn State fue sentenciado ayer a por lo menos 30 años de prisión por el escándalo de abuso sexual de menores que avergonzó a esa universidad y que marcó un final infame para la carrera y la vida del entrenador Joe Paterno.
Desafiante, Sandusky insistió en su inocencia y emitió una declaración tronante en la que también habló de su vida en la prisión y del dolor que siente por estar alejado de su familia.
“ He perdonado y me han perdonado. He consolado a otros y me han consolado. Los perros me han besado y me han mordido'', dijo.
Tres víctimas del asistente de Paterno hablaron de los hechos y con frecuencia debieron contener las lágrimas. Uno miró a Sandusky a los ojos por momentos.