El sacerdote Mario Orantes, detenido por el asesinato del obispo Juan Gerardi, es sometido ayer a una nueva evaluación médica para determinar si continúa hospitalizado o es trasladado a una prisión.
El jefe del Servicio Forense del Organismo Judicial (OJ), Mario Guerra, explicó que el diagnóstico se tendrá que entregar al tribunal Segundo de Primera Instancia Penal en un plazo de 48 horas.
"De esta evaluación depende si el padre Orantes sigue hospitalizado o bien es trasladado a la prisión", precisó el funcionario.
El sacerdote fue re-capturado el pasado 9 de febrero, a su retorno de Houston (EU) vía El Salvador, pero de inmediato se hospitalizó en un centro médico privado debido a su estado grave de salud, para evitar ir a la cárcel.
Según el historial clínico, el religioso padece de una insuficiencia cerebral que le provoca fuertes dolores de cabeza, y una hemorragia gastrointestinal que le ha ocasionado una anemia severa.