El cadáver de Néstor Cerpa Cartolini, jefe de un comando guerrillero que tomó rehenes en la residencia del embajador de Japón en Lima en 1996, fue exhumado ayer por autoridades judiciales que investigan si hubo rebeldes que fueron ejecutados después de rendirse tras una operación militar de rescate.
El cuerpo tenía "el cráneo destrozado y partido por la mitad", dijo Gloria Cano, abogada de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) que respalda una denuncia de los familiares de Cerpa.
Según esta denuncia, en el rescate de los rehenes, el 22 de abril de 1997, comandos de élite del ejército ejecutaron a varios miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) -organización que protagonizó la toma de rehenes- luego de que éstos depusieron las armas.
El cuerpo fue extraído de su tumba, en un cementerio en las afueras de Lima, en medio de gritos de numerosos presentes que coreaban frases contra el ex presidente Alberto Fujimori y su ex asesor, Vladimiro Montesinos, a quienes acusaban de "criminales y asesinos".