Un paro del transporte público de 24 horas en esta ciudad dejó ayer a miles de personas sin poder asistir a sus empleos y desarrollar con normalidad sus actividades.
Los huelguistas reclaman que la Superintendencia de Transportes anule una resolución que prohibe el uso de un tercer asiento en la parte delantera de taxis colectivos, que hasta ahora podían llevar a cinco pasajeros.
Los propietarios de los vehículos conocidos como "trufis" pidieron al superintendente de Transportes, Jaime Aliaga, 30 días de plazo para adaptar ese tercer asiento, mediante el cambio de posición del freno de mano, encima del cual ponían hasta ahora un almohadón para que viajara el segundo pasajero.