En materia de dopaje Panamá está en pañales. Es evidente. El hecho de que en nuestra principal liga de fútbol, la LPF, no se realicen pruebas antidopaje es una señal inequívoca de que apuntamos hacia un “norte” incorrecto.
La LPF, un proyecto que toma fuerza y vida con el caminar de los días, debe enseriarse y definir una política antidopaje diáfana y constante.
Urge implementar acciones para combatir el posible uso de sustancias prohibidas. Esto ayudaría a darle un “toque” de profesionalismo a nuestro fútbol que crece, a un paso lento, pero interesante. Es menester actuar pronto, por el bien y amor al fútbol, y por respeto al “Fair Play”.