Esto de los arqueros cuyos errores salen caros, muy caros, ya ha empezado a convertirse en un círculo vicioso en la cita mundialista Sudáfrica 2010. Primero fue el error del meta inglés Robert Green, quien no supo controlar el "Jabulani" y le dio a Estados Unidos el chance de igualar (1-1), luego tocó la "mala fortuna" al arquero argelino Fawzi Chaouchi, quien erró en su intento de atajar un balón "indefenso", que acabó en las redes y dio la victoria a Eslovenia (1-0).
El lunes tocó el turno a Justo Villar, arquero de Paraguay, quien se unió a la lista exclusiva de desafortunados: su negligente salida dio la oportunidad a Italia de lograr el empate (1-1).
El yerro de Villar, entrega, mucha marca, fortaleza, y ciertos destellos de buen manejo de la pelota dejó el duelo entre italianos y paraguayos.
Y, finalmente, ayer ante Brasil, el cancerbero de Corea -la del Norte- Ri Myong-Guk, descuidó su palo, grave error, y el lateral derecho Maicon, lo hizo pagar: era el 1-0 y la “Canarinha” cobraba vida.
Recuerden esta máxima del fútbol: el primer palo es del arquero.
Ni modo, "error de arquero, gol pendejo", pero gol al fin, se dice.
Sudáfrica 2010, tercer Mundial consecutivo que Brasil, en su debut, castiga, pero no intimida: en el Mundial del 2002 -año del “pentacampeonato”- debutó con un triunfo 2-1 sobre Turquía, que había sido mejor y cayó sobre el final con un penal (dudoso, por cierto), que se encargó de cobrar Rivaldo; en 2006 -cuando Francia los eliminó en cuartos- la “Canarinha” superó en su primer duelo 1-0 a Croacia, pero sin el deseado “jogo bonito”.
Ahora, toca a Brasil batirse ante Costa de Marfil y Portugal, que, por cierto, ayer protagonizaron un duelo de bostezos.