Hubo muchas fallas durante el triangular fútbol, las cuales hay que mejorar por el bien del fútbol panameño. Se pecó en muchos aspectos y hubo errores que no se pueden repetirse, máxime que estamos a la puerta de un torneo hexagonal preolímpico en Pesnnsylvania.
La ausencia de Alberto Blanco, quien no pudo jugar ante Cuba, fue un autogol de la FEPAFUT hacia nuestro propio equipo.
Como siempre, los dirigentes de la FEPAFUT se preocuparon por lucirse, al estar de la mano de los directivos del CONCACAF, Oscar Thamar y Rafael Salguero, además brillar con el tema de la directiva de la comisión normalizadora luego de la renuncia de Juan Urriola y la próxima asunción del barco de Ariel Alvarado, de lo cual comentaremos en otro momento.
La Comisión normalizadora se dedicó solamente a robar la atención y relegar a los jugadores a un segundo plano, ya que la situación debe ser a la inversa, de eso estamos cansados.
Las verdaderas estrellas del espectáculo son los jugadores y no los dirigentes. Eso se comprobó con el gol de Roberto Brown, quien anotó la diana del empate ante Cuba y uno de los principales artífices para clasificar a Panamá y eso que lo querían excluir, como lo hicieron en el equipo mayor en una ocasión,
¿Qué clase de mentalidad de nuestros dirigentes? ¿Hasta cuándo vamos a seguir luchando contra nosotros mismos?, no se puede seguir adelante, con buses que se dañan antes de salir entrenamientos; sin cancha donde practicar porque el Rommel está cerrado para unos arreglos que no se vieron en el terreno; sin dinero para que los jugadores se atiendan en los centros médicos del país y sin los juegos de fogueos necesarios para participar en eventos internacionales.
Inclusive para practicar en el estadio "Muquita" Sánchez los jugadores se vieron precisados a subir al muro para poder entrar a la cancha. ¿Hasta cuándo van a seguir nuestros propios dirigentes en contra de nuestra propia selección, anotando ellos mismos autogoles?.
Interrogamos en conferencia de prensa si los jugadores estaban debidamente acreditados, ya que no queríamos sorpresas antes de cualquier partido y la federación nos informó que no habría problema y que todo estaba bien, pero el tiempo nos dio la razón y la ausencia de Blanco ante Cuba, fue un balde de agua fría para todos lo que acudimos al estadio.
Todo demuestra que los jugadores han evolucionado y lamentablemente la dirigencia se ha quedado atrás.
La Presidenta Mireya Moscoso en una ocasión prometió a algunos jugadores del equipo Sub-23 plazas de empleo y eso ha quedado en palabras nada más, esperamos que la mandataria cumpla con los futbolistas y que no se quede en felicitaciones.
Después del partido supuestamente siempre se hacía una conferencia de prensa, y el día más importante que Panamá clasificó, eso no se hizo, ¿dónde estuvo la organización?.
Los periodistas estuvieron esperando una conferencia que nunca se dio, deben poner a personas serias en estos puestos y no a Juan Daniel González que ha demostrado ser de todo, menos un comunicador social y como decían unos colegas, no es la única queja.
La recaudación, se dijo el primer día después del juego y posteriormente eso pasó al olvido, la fanaticada quiere saber sobre la taquilla, cuántos fanáticos entraron y cuánto les tocó a los jugadores, ya que tengo entendido le salieron con unos cuentos largo y otros cortos, siempre el onceno es el más perjudicado.
La hinchada panameña faltó de madurez futbolística, se clasificó y comenzaron a tirar objetos a los jugadores de Cuba, eso es lamentable y ojalá no se repita porque Panamá puede ser sancionado internacionalmente.
La seguridad en el estadio Rommel Fernández fue buena, los miembros de la Fuerza Pública fueron oportunos y se dedicaron a vigilar, ese fue un buen punto, además de los miembros de paramédicos, respondieron a la hora exigida.