Al igual que la mayoría de los que vieron lo sucedido en el clásico Presidente, hace dos días, Solís está convencido de que son necesarios cambios fundamentales en las estructuras de decisión antes que la actividad colapse.
Su preocupación es válida, toda vez que la evidente superioridad de Xirius, el excelente trabajo del entrenador Florencio Cueto y la casi perfecta ejecución del jinete Manuel Ortega fueron opacados por otro fallo contradictorio del Cuerpo de Comisarios.
Una mirada imparcial al recorrido del evento evidencia que lo acontecido en el punto en cuestión fue un incidente fortuito y que por ningún lado hubo mala intención por parte de los "cuatro" jinetes involucrados.
Resaltamos que fueron cuatro, debido a que todo el mundo habla de Cafajeste, Dra. Condalisa y Xirius, sin advertir que Oleado venía justamente en la parte exterior de ellos, lo que daba poco espacio para que Angel Rivas (Cafajeste), Fernando Jara (Dra. Condalisa) y Manuel Ortega (Xirius) maniobraran.
El distanciamiento de Cafajeste es una infamia. Si querían distanciar y hacer justicia, entonces debieron bajar tanto a Xirius como a Cafajeste.
Pero, no hay mal que por bien no venga. Justamente el clásico Presidente de la República, la carrera que mayor atención nacional capta, fue la vitrina que sirvió para que el país entero se dé cuenta de que se necesita una transformación en el Cuerpo de Comisarios.
Urge que se instalen mentes frescas, con criterios más ecuánimes e imparciales en las filas de las principales autoridades en los días de carreras.
¡Hasta cuándo con el amiguismo, el compradrazgo y la desfachatez...!
Fallo para olvidar
Julián Solís, es un hípico de esos que se llaman de tuerca y tornillo. Lo encontramos ayer en el umbral del hipódromo taciturno y meditabundo.