El equipo de los Cardenales de San Luis, una de las franquicias más exitosas de la MLB, sólo detrás de los Yankees de Nueva York, son acusados por el FBI por el supuesto delito de haber robado datos de los jugadores de los Astros de Houston, al ‘hackear' la base de datos del equipo de Texas,según una publicación del New York Times.
El ataque a Houston es el primer caso de espionaje corporativo que se conoce entre equipos deportivos profesionales.
Aunque según el FBI "la intrusión en las base de datos de compañías se ha vuelto algo común", se cree que en este caso el móvil de la acción fue en venganza al manager general del equipo de Houston, Jeff Luhnow.
Según los reportes del FBI, el ataque se produjo desde una casa donde los oficiales de los Cardenales solían quedarse, por lo que los agentes investigarán a dichas personas encargadas de la oficina central del segundo mejor equipo de la MLB.