Roger Federer terminó con el maleficio que arrastraba cada vez que acometía la conquista del torneo de Basilea, el de su ciudad natal, y logró su undécimo título de la temporada y el número 44 de su carrera al imponerse al chileno Fernando González (6-3, 6-2 y 7-6 (3)).
Olvidados los apuros padecidos en las semifinales, donde Federer se vio contra las cuerdas en el choque frente a Paradorn Srichaphan, que estuvo a dos puntos de lograr el triunfo, ventiló con la misma soltura que hace una semana en Madrid el compromiso contra el chileno.
No consigue el tenista de Santiago sacar brillo a una buena actuación. Cada vez que se ha encontrado en la orilla de ampliar su palmarés ha coincidido de frente con el número uno del mundo, con el que ha perdido en los nueve duelos que ha disputado.
Disfruta de un final de curso excelso el jugador chileno, que ha llegado al partido por el título en los torneos de Viena, Madrid y ahora en Basilea. No ha ganado ninguno. Y su historial del 2006 sigue huérfano.