El suizo Roger Federer arrolló al ruso Nikolay Davydenko (7-5, 6-1 y 7-5), el único que llegó a semifinales sin perder un set pero que salió sonrojado por el número uno del mundo, que enfila su cuarta final en el Abierto de los Estados Unidos para sumar su duodécimo Grand Slam.
Al helvético poco le importan los antecedentes. Ni los favorables, como el hecho de que afrontara el partido con nueve triunfos de otros tantos intentos, ni los amenazantes, como el arrollador tránsito hacia la final del jugador de Rusia. Tampoco le quita el sueño el futuro.