El vigente campeón, Roger Federer, se encontró con el partido más fácil hasta el momento, en el duelo suizo ante Stanislas Wawrinka (6-1, 6-3 y 6-3), que le aseguró, por séptimo año consecutivo, su presencia en las semifinales del Abierto de Australia.
Fue su compatriota el enemigo más frágil que el número dos del mundo ha tenido en su trayecto. Wawrinka nunca inquietó su servicio, nunca fue suyo. Solo dispuso de una opción en todo el partido. Su resistencia fue menor que la del español Tommy Robredo y, sobre todo, que la del francés Gilles Simon.