“Quiero disfrutarlo lo más que se pueda”.
A sus 32 años y con su peor rankingen más de una década, Roger Federer no se desanima con su mala racha e insiste que su pasión por el tenis sigue encendida.
“No hay duda de que es bonito cuando se gana todo. Sin embargo, eso no significa que realmente ames el juego. Lo que te gusta es ganar, estar en las portadas, levantar trofeos, dar conferencias de prensa apacibles. Eso es lindo. Pero eso no significa que realmente lo ames”, manifestó el tenista suizo. “Eso tal vez se nota más cuando no juegas tan bien. Ganando o perdiendo, en una cancha de entrenamiento o en la cancha del partido, yo amo esto”.
Por eso se entiende que el astro suizo, en cuanto terminó de despachar en tres sets al esloveno Grega Zemlja el martes, en la primera ronda del Abierto de Estados Unidos, se fue directo a practicar más golpes en una cancha de entrenamientos, en lugar de retirarse de inmediato al hotel.