El tres veces campeón olímpico y seis mundial, Félix Savón, reapareció dos años después de su retiro del boxeo activo, pero esta vez como inquieto entrenador que vive desde la esquina las peleas de sus pupilos como si estuviera en el cuadrilátero.
"Me cuesta mucho trabajo adaptarme a mi nueva función. Cuando veo a los boxeadores en el cuadrilátro me entra una gran nostalgia y mucha tristeza. Yo extraño demasiado al boxeo", dijo Savón al semanario Granma Internacional, que comenzó a circular este viernes.
Con 35 años y ocho kilogramos mas de peso por encima de los 91 kg habituales, el gigante cubano reapareció como entrenador en la reciente Primera Olimpiada Nacional del Deporte Cubano, competencia organizada por la isla como alternativa a su ausencia de los Juegos Centroamericanos de El Salvador, por motivos de seguridad.
"Me pongo muy tenso cuando tengo a un hombre peleando, pero debo aguantarme, porque le transmito mi tensión y sé que no es bueno. Qué manera de sufrir!, más que cuando era activo, espero que eso se me vaya aliviando con el tiempo", dijo Savón.
Fuerte pegador que sentó en la lona a muchos rivales, Savón pasó por ese mal trance muy pocas veces, una de ellas noqueado por los puños del tambien cubano Noel Pérez, quien ahora es su pupilo.
Esa tarde en la Ciudad Deportiva de La Habana, tres de los cinco hijos de Savón fueron a verlo pelear. "El mayor, Félix Mario, se quedó traumatizado después de verme tumbado en el ring, desde entonces dice que nunca va a ser boxeador, que él quiere ser pelotero", recuerda Savón.
"A Pérez le digo que pelee siempre con el empeño con que me ganó una vez, porque ahi esta el secreto de sus éxitos", señaló. Este nuevo entrenador corre y hace pesas con sus alumnos "y hasta subo al ring, eso me sirve para el desentreanamiento", añadió.