El Fenerbahçe, que dirige el brasileño Zico, demostró ayer en Estambul que la inexperiencia y la inferioridad técnica pueden a veces superarse gracias a la garra y la voluntad de ganar y, con eso, le bastó para imponerse al Chelsea por 2-1, en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
El equipo turco venció a un Chelsea que durante prácticamente todo el partido fue un sólido castillo defensivo, con una calidad individual y táctica superior a la del Fenerbahçe.
Fenerbahçe, con todo, se mostraba sereno, controlando las pelotas altas y con un Volkan atento a cualquier peligro.
Pero en un centro corto al área del francés Florent Malouda, el brasileño Deivid despejó rematadamente mal y envió el balón al fondo de su propia portería.
En la segunda mitad, el equipo de Zico salió espoleado por los gritos de sus seguidores que parecían resucitar de la decepción del gol en propia meta.
En una de las pocas ocasiones en que los "canarios" consiguieron despistar a la defensa del Chelsea con un pase desde el centro del campo de Mehmet Aurelio a Colin Kazim que batió al italiano Carlo Cudicini con un tiro a media altura, cuando los de casa consiguieron empatar el partido.
Los chicos de Zico querían más y se lanzaron al ataque, consiguiendo que el Chelsea retrasara sus líneas.
Y la recompensa llegó: un impresionante disparo de Deivid desde la línea de tres cuartos que se coló por el lateral de la portería sin que Cudicini pudiese siquiera tocarlo, la remontada turca brillaba en el electrónico.