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Feria del Libro, un espacio para pensar

Ya no hay que hacer esos grandes esfuerzos publicitarios para conmover al público para que asista. Simplemente hay que tener ya el calendario agendado todos los años para esperar, como una novia estrenada, nuestra hermosa feria del libro.


* Priscilla Delgado (diad@epasa.com) / Presidenta Fundación Leer

Hace 8 años, de manera muy tímida, un pequeño grupo de valientes mujeres nos atrevimos a llevar a cabo por primera vez la Feria Internacional del Libro. Ellas fueron Rosa Britton, Emma Gómez, María Magela Brenes y unos cuantos hombres valiosos que no le tuvieron miedo al reto. Era muy complejo pensar en una feria internacional del libro porque solo el hecho de ser internacional implicaba traer autores de fuera. Aunque el marco de la misma se desarrollaba en un proyecto que se llamó Filcen (Ferias Internacionales del libro de Centro América). Nosotras dijimos sí al proyecto sin medir que en este país ha existido la frase que “en Panamá no se lee”.

Mis expectativas eran francamente pesimistas, mientras que la Dra. Britton siempre muy entusiasta no nos dejó bajar la guardia. Fue así que invitando a Costa Rica como huésped de honor se llevó a cabo esta primera feria del libro en la que solo esperábamos 10 mil personas, pero para nuestra sorpresa nos visitaron 40 mil personas y más de 22 autores, todos amigos centroamericanos.

Han transcurrido ocho años y vemos con alegría que esta puesta de Francia fue la consolidación de la Feria del Libro Panameña como uno de los más hermosos proyectos culturales con los que cuenta este país.

Este año la feria se vistió de lujo tanto con la delegación de Francia como con la del resto de los autores, todos de primera línea y ya viejos conocidos de las letras panameñas como JJ de Armas Marcelo, William Ospina y Carmen Posadas y el reciente premio planeta Javier Moro, sin destacar la presencia del expresidente Pastrana que nos visitó especialmente para este evento.

En las ferias es importante tener estas caras conocidas a fin de que el evento sea “sentido “por el lector que se inicia y de allí que es importante que suenen nombres conocidos como invitados de la feria, aunque al final a los desconocidos los hacemos conocer como sucedió con Chile, vinieron muchos desconocidos que se quedaron en nuestras letras para siempre.

Pero si algo vale la pena mencionar, es el gran salto que se ha dado en las letras panameñas a partir de esta primera feria y es hermoso ver que todos los autores panameños que se inician y otros ya consumados que desean presentar sus libros en las ferias, y en este año se presentaron no menos de 85 autores nuevos.

Esto no da una lectura alta y clara, que es un eufemismo mantener la trillada frase que en nuestro país no se lee. No solo se lee, sino que también se escribe, que las personas esperan la feria con ansias y participan en ellas desde distintos puntos del país.

Ya no hay que hacer esos grandes esfuerzos publicitarios para conmover al público para que asista. Simplemente hay que tener ya el calendario agendado todos los años para esperar, como una novia estrenada, nuestra hermosa feria del libro.

Cada país que viene como invitado trae su propio sello de identidad y no es válido comparar una feria con otra en ninguno de los sentidos.

La calidad del programa cultural depende de quién decide decirle sí a esta feria, y en ello nos podemos encontrar muchas sorpresas.

El programa cultural nunca será suficiente para algunos, mientras que para otros no dará tiempo de estar en tantas actividades a la vez.

Lo importante es dar un salto cada año a un país en donde la democratización del libro será una realidad que estamos viviendo como un país de lectores.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América