Max Mosley, presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), ha declarado en el circuito de Silverstone que la intención de este organismo sigue siendo "congelar" a partir de 2008 y durante un período de tres años la evolución de los motores de los coches de Fórmula Uno.
La FIA pretende que desde ese año los propulsores de F1 sean iguales durante tres temporadas y que no haya evoluciones de los mismos con el objetivo de abaratar los costes.