La mañana de ayer, las cosas eran diferentes en estadio Kenny Serracín, en David, Chiriquí. Y es que la noche anterior (el jueves) hubo una verdadera fiesta, en la que muchos rememoraron los mejores momentos del mítico coliseo.
A esta momentánea despedida no podían faltar los eventos protocolares en un terreno de juego que fue testigo de grandes hazañas en nuestro béisbol. Entre fuegos artificiales, murgas, banderas chiricanas, la presencia de más de 15 legendarios jugadores hijos del Valle de la Luna de las décadas de los 70, 80 y 90 del siglo pasado llenó de emoción a cada fanático que asistió al histórico partido.

Con los fuegos artificiales en su mejor momento, luego del triunfo de Chiriquí 7 por 3 sobre Coclé, Freddy Herrera, quien por muchos años defendió los colores de Chiriquí, hizo el último recorrido de bases en el legendario estadio como parte de su despedida como jugador en los campeonatos nacionales.
"Gracias por todo", fueron las palabras de este poderoso toletero.

Ya en silencio, solo y luciendo los colores de la provincia, y luego del jolgorio beisbolístico, se dio paso a la demolición de las estructuras del estadio Kenny Serracín para dar inicio a la construcción de un nuevo estadio, catalogado su diseño como un campo deportivo de primer mundo.
El estadio debe estar listo en un periodo de 21 meses para una capacidad de 8,000 personas a un costo de 16.2 millones de dólares y se reemplazarán las gradas por butacas.

Juan Serrano, presidente de la Liga Provincial de Béisbol, aseguró que el día que sea entregado el estadio Kenny Serracín se realizará un partido entre Herrera y la novena chiricana por todo lo alto.