Casi tres meses después del final del Mundial de Corea-Japón, cuando aún no se ha apagado el eco de los controvertidos arbitrajes y la propia FIFA ha ordenado investigar al ecuatoriano Byron Moreno, uno de los colegiados `sospechosos`, el Comité Ejecutivo salido del Congreso de Seúl afrontará la forma de virar de rumbo, de retomar la iniciativa en un asunto que pareció desbocarse en Asia.
Para eso, el suizo Josep Blatter, presidente de la FIFA, presentará las conclusiones a las que ha llegado la investigación abierta tras el Mundial y pedirá cambios en la Comisión Arbitral, para las que las Confederaciones, `que tienden a mirar por sus intereses`, según sus palabras, tengan menos poder.
Blatter pretende recoger la petición, casi por clamor popular, de que las ternas arbitrales estén compuestas por miembros del mismo país, para evitar malentendidos entre un árbitro egipcio, un asistente de Uganda y otro de Trinidad y Tobago, como ocurrió en el España-Corea del Sur del pasado Mundial.
El presidente de la FIFA también presentará al Ejecutivo un informe sobre la venta de entradas durante el Mundial, un problema casi endémico en las últimas ediciones de la Copa del Mundo.
La primera reunión de los dirigentes del fútbol mundial, con el español Angel Villar como nuevo vicepresidente, servirá para ver hasta qué punto se ha calmado el conato de rebelión.