Rafael Salguero, secretario de la Confederación de Fútbol, se sintió "apenado" por las pequeñas diferencias que surgieron el fin de semana pasado entre el técnico de la Sub-23 y la dirigencia de la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT).
Aunque reconoció que los "platos sucios deben lavarse en casa", el también presidente de la Comisión de apelaciones consideró vía telefónica desde Guatemala que "cualquier diferencia me apena porque siendo un comisionado del fútbol de Panamá, veo a las puertas un posible éxito con base a una organización que de confianza a todos los que están trabajando dentro".
Hizo un llamado a los sectores involucrados "a que luchen en una sola dirección para sacar adelante el fútbol de Panamá".
"Antes de irme de Panamá dije que el éxito del fútbol de un país se mide más que todo por los logros en torneos oficiales", por lo que "a la vista un triangular preolímpico y apertura de juegos eliminatorios de absoluta, todos los sectores deben pensar en una sola idea", valoró.
Solicitó al sector privado que juegue un "papel importante como lo hace en otros países: el que menos recibe un millón de dólares. Hay países que reciben hasta 4 millones al año".
La Federación Internacional de Fútbol, a través de la Confederación de Fútbol, desembolsa anualmente $250 mil a la FEPAFUT, pero ese dinero se canaliza para el desarrollo del fútbol, no para cargar con gastos de las selecciones Sub-23 y mayor.
"La FIFA pone la caña, no precisamente el pescado, que hay que conseguirlo, el trabajo es mutuo, ayudate que te ayudaré. La FIFA pone la mano, pero la otra la pone dirigencia del fútbol de Panamá", advirtió.