La FIFA está entrando en uno de los momentos más difíciles de su historia mientras el futuro financiero de la entidad rectora del fútbol es cada vez más incierto, dijo ayer el secretario general Michel Zen-Ruffinen, quien dejará su cargo en los próximos días.
El suizo Zen-Ruffinen, de 43 años, quien fue despedido el 31 de mayo por el presidente de la FIFA, su compatriota Joseph Blatter, después de presentar un informe sobre la situación financiera de la FIFA, dijo que la organización debía recuperar su unidad tras las divisiones provocadas en los últimos meses.
"El hecho de que yo me vaya no hace ninguna diferencia", declaró ante periodistas en el Club de Corresponsales Extranjeros en Tokio. "La gente que dirigirá a la FIFA en el futuro tendrá que estar unida para enfrentar los desafíos que tiene por delante", explicó.