Rolando Paz simplemente estuvo hermético desde la loma de los sustos por los azuerenses. No permitió carreras limpias en 15.1 entradas. Vio acción en tres partidos; uno como abridor y los otros dos como relevado. Ganó uno, no perdió y salvó otro.
Héctor Avila (13) despertó a la hora buena para su equipo, siendo el mejor bateador de la serie con porcentaje de .467 producto de 14 imparables en 30 presentaciones en la caja de batear. Avila remolcó siete anotaciones y lució bien en la defensa jugando en tercera base.
Javier Caballero siguió aprovechando las oportunidades que le brindaron y en el último partido de la serie fue quien inició la fiesta de batazos con un largo cuadrangular por el jardín derecho. Caballero fue el tercer mejor bateador de Herrera con un promedio de .308.
Saverio Cassino vio poca acción por una lesión, pero su presencia en la serie final fue importante ya que contribuyó con su bateo al equipo de Herrera. En cuatro partidos tuvo promedio .444 luego de sonar cuatro imparables en nueve viajes al plato.
Miguel Pérez se constituyó en el soporte del equipo de Herrera durante la final. Ganó un partido, perdió dos y salvó uno. En total lanzó en cinco juegos dos como abridor y los otros tres en calidad de relevo. Su efectividad fue de 3.85 y ponchó a 16.