Deportes

Filosofía del orden


Los Juegos Olímpicos de Beijing son para los ojos occidentales "los juegos de la obediencia". El chino es ante todo obediente, no busca el porqué, no pregunta, no razona… sólo obedece.

En estos días se han dado situaciones irónicas, como las vividas el último fin de semana.

En una prueba de ciclismo, la policía china decidió colocar cada 100 metros a un agente de espaldas al circuito, para detener cualquier protesta o ataque del algún loco mezclado con el público. Hasta aquí todo correcto… observar cada pocos metros a un tipo uniformado de espaldas a la competición y controlando al público, no es novedad (lo mismo pasa en los partidos de fútbol … los policías y sus perros miran a las gradas en lugar de la cancha). Lo que sí es extraño que en toda la carretera de la competencia se levanta a los lados un muro de 15 metros de alto… hacia donde miran los policías. ¿Y el público? Los agentes sólo obedecieron las órdenes.

 

Otro ejemplo de la obediencia china. Por la tarde cae una lluvia torrencial… Después de presenciar un partido de baloncesto, uno debe dirigirse a la parada del autobús de la prensa. Hay dos pasillos: uno cubierto y otro descubierto. Como es lógico, todos los periodistas seleccionamos el cubierto… hasta que de repente aparece un chino, que con una amplia sonrisa y exquisita educación nos invita a circular por el descubierto. Al pedirle explicaciones, repite la misma canción: "Por aquí… por aquí". Es decir, bajo una catarata. Más mojado que Michael Phelps en la piscina olímpica, insisto al chino sonriente, tanto que al final me responde, ya con el autobús en marcha: "Mi jefe ordenó que los llevara por el pasillo descubierto… y yo sólo obedezco".

Ejemplos.
Un equipo de natación sincronizada se ha llevado un buen susto porque, como no podía entrenar en la piscina de Beijing, decidió desplazarse a Shanghai. Una norma del comité organizador prohíbe entrenar en cualquier ciudad sede olímpica, y como Shanghai lo es, todo el equipo casi termina detenido e incomunicado. Es que la policía china tampoco escucha explicaciones… sólo obedece a los mandos superiores.

Proezas.
Dejando a un lado las anécdotas propias de cada cultura, si hay algo que diferencia a los Juegos Olímpicos de cualquier otro acontecimiento deportivo es la leyenda conquistada luego de una hazaña o proeza.

 

Hay muchos ejemplos… entre ellos Jessie Owens, Mark Spitz y Nadia Comanecci, quienes han traspasado el umbral del deporte para convertirse en mitos. En estos juegos, un estadounidense llegó "nadando" para intentar sumarse a los mitos: Michael Phelps… el único que puede sobrepasar el récord de Spitz, que se colgó al cuello siete medallas de oro en una sola olimpiada hace 36 años (Munich, 1972).

¿Conseguirá Phelps las "ocho"…? Es difícil, pero no imposible. ¡Ah!, si el estadounidense es tan obediente como los chinos, seguro que no sólo se llevará ocho medallas… sino nueve, diez o más.


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399882
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América