Deportes

Final de la Copa: Así lo vivieron los ‘panas’


El gran día llegaba. Barcelona y Real Madrid se medían en un duelo a muerte en la final de la Copa del Rey, y la gente en Panamá empezaba a vivir el duelo desde tempranas horas.

La gente salía a las calles ceñidos con su vestimenta tanto blaugrana como blancas, las cuales incluían desde camisetas hasta bufandas y banderas.

 

No era Valencia. No. Era Panamá, pero la intensidad y la euforia era la misma.

Transcurrían las horas y a través de redes sociales, mensajes de celulares, llamadas, entre otras cosas, los hinchas de estos históricos equipos ibéricos seguían calentando este duelo.

 

Caía la tarde y crecía el entusiasmo y fervor. Nadie quería perderse este momento histórico.

10 Deportivo recorrió el Grill 50 y El Peskaíto para vivir junto a los adeptos de estos oncenos este gran choque de titanes.

En el primero de estos lugares (Grill 50), las personas se dieron cita desde muy temprano. Muchos, quienes tenían que laborar a la hora del partido, se las ingeniaron para poder dejar sus puestos de trabajo para apreciar el cotejo.

 

Una hora antes del enfrentamiento, niños y grandes se querían identificar más con sus equipos, por lo que recurrieron a pintarse los rostros con el escudo y colores de la escuadra de su preferencia. Era fútbol en estado puro.

Al conocido restaurante de la localidad llegaba gente vinculada al balompié criollo, como lo era el caso de Julio Toral, preparador físico de la selección de Panamá; Donaldo González, preparador de porteros de La Roja, y Rolando Escobar, volante del Sporting de San Miguelito.

Marcaban las 2:30 p.m. (hora de inicio del encuentro), y los jugadores del Barcelona y Real Madrid saltaban a la cancha. Las personas al otro lado de la pantalla aplaudían, silbaban y gritaban. Sus héroes e ídolos hacían presencia, y esta era la manera de recibirlos.

 

Se iniciaba el primer tiempo de esta emocionante final, y la pasión y los nervios se juntaban.

Fue el Real Madrid el que tuvo la primera opción del choque, ocasión que hizo levantarse a más de uno de su asiento.

Los fanáticos ‘culés’ se comían las uñas. Su equipo estaba contra las cuerdas, cosa rara cuando del Barcelona se habla.

Los minutos seguían su marcha. Los ojos de los presentes no se despegaban de los televisores. No había tiempo de parpadear. Cualquier segundo era importante. Cualquier segundo contaba.

Terminó la primera mitad con un Madrid, que a pesar de no ser claro dominador, creó las jugadas de gol más peligrosas.

Y con la conclusión del primer acto, le volvió a muchos el alma al cuerpo. Otros por fin respiraron. Habían quince minutos de calma. La tensión bajaba.

Mientras arrancaba el período complementario, 10 Deportivo se trasladó a El Peskaíto, otra de las sedes del clásico en Panamá.

A pesar de ser un lugar distinto, la intensidad era la misma. La gente analizaba lo que se venía en la segunda parte. Que si Messi debía participar más, o que Cristiano estaba jugando muy bien, eran algunos de los comentarios que se escuchaban.

Se ha dicho siempre que el fútbol une multitudes y no discrimina razas ni religiones ni niveles sociales. Ayer quedó demostrado. Y es que el partido lo vivían los clientes junto a los meseros y hasta los cocineros del establecimiento. Cada quien apoyaba a su equipo, pero todos tenían esa discusión y guerra sana, la cual solo encuentras al ver un partido de fútbol.

El árbitro del partido daba el pitazo inicial y los segundos 45 minutos se ponían en marcha.

Fue el Barcelona, de Pep Guardiola, el que tomó el control de la pelota y encajonó a su rival en su área.

Pasados varios minutos, Messi filtró un pase para Pedrito, quien mandó el balón al fondo de las redes. De inmediato la gente empezó a brincar, correr, mostrar y besar el escudo de las camisetas, hasta que... se dieron cuenta de que el central había pitado fuera de juego. No tardaron en hacerse sentir los lamentos y quejas. La mayoría de los presentes no estaba de acuerdo con la decisión. Pero como todo en la vida, esto tenía que seguir.

Concluían los 90 minutos reglamentarios. Todo se definiría entonces en los tiempos extras.

Nuevamente los nervios estaban a flor de piel. Cada persona presente en el lugar sabía que un error podría costarle el título a los suyos.

Antes de concluir el primero de los dos tiempos suplementarios, llegó el éxtasis blanco. Ronaldo se elevó y conectó de cabeza un centro lanzado por Di María, para poner el 1-0 en la pizarra. Se desataba la locura. Los presentes gritaron el gol de su vida. El Real Madrid estaba venciendo al Barça y quedándose con la Copa del Rey. Aquellos identificados con los colores azulgranas no sabían hacia dónde mirar. La decepción y tristeza se apoderó de ellos. Sin embargo, con mucha valentía y fe decían algunos: "todavía faltan 15 minutos". Mas la ansiada anotación jamás llegó y el honor de celebrar fue para los 'merengues'. A los del Barcelona, por su parte, les tocó cargar con la tristeza, y hubo quienes hasta lágrimas se le salieron de sus ojos.

El miércoles, otro asalto más del clásico, pero esta vez en el partido de ida de la Liga de Campeones.


fecha edicion
old id
675810
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América