Ana Guevara, defensora del título, hizo gala de su experiencia para solventar una comprometida semifinal y disputar en Helsinki su tercera final mundialista.
Consciente de que no está al cien por cien físicamente, la atleta optó por hacer valer todo ese bagaje que tiene detrás que le llevaron a dominar la distancia como nadie en los últimos tiempos.
No le importó que Tonique Williams-Darling, su verdugo en la final olímpica de Atenas y que era su inmediata referencia en la pista, saliera disparada, porque podría pagarlo al final.
"Tonique corre demasiado en los primeros metros, ya habíamos previsto que iba a salir así", relató Guevara.
"La idea fue salir, controlar y reventar en los últimos 100 metros. Allí he visto que (la rusa Olesya) Zykina y (la estadounidense Monique) Henderson se quedaban.
"Mi punto fuerte para la final, mi respaldo, es jugar con la experiencia. A lo mejor físicamente no estoy al cien por cien, pero de cabeza y experiencia sí", indicó la mexicana.
Lo que sí que tiene claro Guevara es que mañana, en la final "saldré a entregar lo mejor de mí y luchar hasta la línea".
Por el momento, la campeona mundial en París puede seguir aspirando a revalidar su título, aunque ciertamente y pese a que Guevara asegura que reservó bastantes fuerzas Williams-Darling ha demostrado que se encuentra otra vez en plenitud.