El Santiago Bernabéu acogerá, mañana, una final inédita, entre el Bayern Múnich y el Inter de Milán, dos equipos históricos, dos gigantes que recuperan un lugar preponderante en el escenario principal del fútbol internacional.
Es la final número 55 de la historia de la competición y la cuarta que se disputa en el Bernabéu, contadas la denominación original de Copa de Europa y la sucesiva de Liga de Campeones (92/93).
Bayern e Inter son dos viejos campeones. Entidades de referencia que han formado parte importante, en distintas épocas, del lustre adquirido en el trayecto competitivo del Viejo Continente. Y que se enfrentarán por vez primera en una final de Europa.
En sus respectivos trayectos por los distintos torneos continentales, solo en una ocasión el equipo italiano y el alemán cruzaron sus caminos. Fue en los octavos de la entonces denominada Copa de la UEFA de la temporada 1988-89. Salió airoso el Bayern, que perdió en la ida por 2-0 pero superó al Inter en la vuelta por 3-1.
Tal y como reconoció hace días su técnico, el portugués Jose Mourinho, la final de la Liga de Campeones es "un sueño" para el Inter, que no se encuentra en esta situación desde hace 38 años, cuando perdió ante el Ajax en Rotterdam y entonces la competición se denominaba Copa de Europa.
Pero también lo es para el Bayern, que nueve temporadas después pretende ampliar su cosecha de éxitos.