La sangrienta rebelión en la cárcel pública de Presidente Bernardes, a unos 600 kilómetros de esta capital, terminó a media mañana de ayer, confirmó oficialmente un portavoz de la Secretaria de Administración Penitenciaria del Estado de Sao Paulo.
El motín, iniciado alrededor de las 23H00 del pasado miércoles, dejó un saldo de entre ocho y diez reos muertos, y solo terminó después que las autoridades carcelarias aceptaron transferir a otros presidios estatales a los 40 cabecillas.
El portavoz de la Administración Penitenciaria paulista indicó que el número de muertos sólo será conocido después de la inspección del presidio que los carceleros están haciendo en este momento junto con agentes de la Policía Militarizada (PM).
El funcionario confirmó que la rebelión se inició durante un enfrentamiento entre bandas rivales de delincuentes por el dominio de la cárcel.
Uno de estos grupos, autodenominado Primer Comando de la Capital, logró dominar a los presos de dos alas de la cárcel de Presidente Bernardes, (entre ocho y diez) tras matar algunos rivales y a tomar unos 50 como rehenes.