El Fiorentina hizo ayer valer el gol de ventaja obtenido en la ida y, con el empate (1-1) en su terreno, hizo suya la final de la Copa de Italia, en un partido de vuelta donde le salvó la excelente actuación de su meta Francesco Toldo, contra quien se chocó un mejor Parma.
El 0-1 de la ida marcó los planteamientos iniciales de ambos equipos, pues apareció un Fiorentina excesivamente cauto, precavido, con tan sólo un punta y cediendo terreno a un Parma más ambicioso, agresivo y que desde el primer instante fue a hacer suyo el partido.
Con un centro del campo más consistente, donde el argentino Matías Almeyda recuperaba un gran número de balones, muy pronto el Parma tomó el mando y se acercó con peligro a la meta de Francesco Toldo.
El portero fiorentino, con próximo destino barcelonista, se erigió muy pronto en gran protagonista del partido.