El español Rafael Nadal, número tres del mundo y cuatro veces ganador del torneo de Roma, cumplió los pronósticos y venció ayer al alemán Philipp Kohlshreiber por 6-1 y 6-3, en la segunda ronda de este Masters 1000.
En tan solo una hora y diez minutos, el español se impuso en la pista central del Foro Itálico, sede de una competición en la que tras la caída, del número uno, Roger Federer, ante el letón Ernests Gulbis, las posibilidades estaban abiertas y ya nadie daba nada por seguro.
Nadal, sin embargo, dominó con absoluta claridad el primer set y arrolló a su rival, que sólo pudo firmar un juego a su favor.
Kohlschreiber opuso más resistencia en la segunda manga y fue por delante hasta el quinto juego (3-2), pero Nadal reaccionó con ímpetu, se anotó cuatro juegos sucesivos y se hizo con la victoria.
El mallorquín admitió en rueda de prensa tras el encuentro, que quizá este no fue su mejor partido pero que jugó de forma "correcta" y que estuvo "centrado" todo el tiempo, su servicio "funcionaba" y se sintió "bien" en la pista.
Asimismo, Nadal señaló que este era un "partido importante para él" tanto por encontrarse frente a un "oponente complicado" como por un problema de llagas en su mano que arrastra desde hace unos días y que le tenía "preocupado".