La historia la protagonizó el base Derek Fisher, que tuvo la capacidad de sacrificio y ética profesional para hacer frente en una misma jornada a la operación de cáncer a que fue sometida su hija de 10 meses, Tatum, en Nueva York, y luego viajar hasta Salt Lake City, al otro extremo del país y poder ayudar a su equipo.
Antes el base Deron Williams con dos segundos para concluir el tiempo reglamentario anotó la canasta que forzó la prórroga en la que Fisher aportó cinco puntos y los Jazz de Utah ganaron por 127-117 a los Warriors de Golden State.
El tercero se jugará hoy en el Oracle Center de Oakland.
"Todavía no sé cómo he podido hacerlo, pero no tengo palabras para expresar todo lo que siento por el apoyo recibido", declaró Fisher.
"Es algo increíble y ahora mi hija está también mucho mejor", manifestó el canastero.
El espíritu de lucha que tanto le gusta al entrenador Jerry Sloan de Golden State lo tienen completamente asimilado los nuevos valores del equipo y con el han podido ganar a unos Warriors que son una máquina de hacer puntos.
Especialmente, Baron Davis, que con 36 puntos lideró una lista de cinco jugadores de los Warriors que anotaron en doble dígitos, y también aportó siete asistencias, cuatro recuperaciones de balón y tres asistencias.