Los New York Jets derrocharon confianza de cara al partido ante los New England Patriots y eso se reflejó en un partido casi perfecto en el que sorprendieron a sus rivales divisionales por marcador de 28 a 21.
La intensidad de los Jets se reflejó en la primera serie ofensiva de los Patriots, cuando lograron hacer algo que no había sucedido en 91 días y 340 intentos: interceptar un pase de Tom Brady. David Harris devolvió la intercepción 58 yardas y, aunque Nick Folk falló el intento de gol de campo, las intenciones de los Jets quedaron claramente marcadas.
Los Patriots trataron de recuperarse hilando una buena ofensiva, pero una vez más se establecería la superioridad de la defensiva de la "Gang Green”, que limitó a un irreconocible Brady a solo tres puntos.
Mark Sánchez comenzó el partido descontrolado, repartiendo sus intentos entre pases mal lanzados y errores de sus receptores. Pero el "quarterback"de los Jets encontró su ritmo después de una significativa conexión con Braylon Edwards que le devolvió la confianza a todo el equipo.
Ahora, los Jets viajarán a Pittsburgh para enfrentar a los Steelers por el ansiado pase al Super Bowl.