Real Madrid despidió oficialmente ayer a su legendario arquero Iker Casillas, un día después de que el excapitán dijo adiós al club donde jugó 25 años en una solitaria conferencia de prensa.
El club y su presidente Florentino Pérez fueron criticados por lo que muchos consideran un desdén a un jugador que ayudó al club a ganar tres Ligas de Campeones y cinco ligas españolas.
Pérez admitió que "quizás hicimos las cosas mal", pero insistió en que fue Casillas quien pidió irse del club al Porto y que pidió una despedida "austera y sencilla".
El presidente del club blanco lamentó que Iker Casillas haya tenido que soportar "dos años de mucha presión" por los silbidos recibidos por parte de algunos seguidores.
"Es incomprensible", denunció Pérez, "que un sector de la afición no se haya comportado adecuadamente. Espero que nos sirva de reflexión para el futuro y para que no vuelva a ocurrir", deseó.
Tendrá Iker Casillas "el gran partido homenaje que merece" posiblemente el próximo 12 de agosto ante el Porto, según dijo Pérez.
"Sin ninguna duda lo va a tener", afirmó, "y los aficionados reconocerán en Iker la grandeza de uno de los futbolistas más importantes de la historia de este club".
Tras remarcar que él hubiese preferido que el guardameta terminase su carrera deportiva en el Real Madrid, Florentino Pérez agradeció al jugador de la localidad madrileña de Móstoles su dedicación para que la "leyenda" de la entidad "sea aún más grande".
Casillas lamentó "si es que hubo discrepancias" y aseguró que se va del Real Madrid como "un aficionado más".