El Fluminense se coronó hoy como nuevo campeón brasileño en una Liga muy reñida, decidida palmo a palmo, apenas un año después de eludir el descenso en la última jornada.
Esta hazaña se debe a que, a golpe de talonario, el club pudo formar una de las plantillas más completas del campeonato, lo que fue decisivo para superar la plaga de lesiones que le privó de sus estrellas en gran parte de la campaña.
El mayor astro del equipo, Deco, que defendió a Portugal en dos Mundiales, llegó a mitad de la temporada con la tarea de liderar el equipo, pero las lesiones solo le han dejado jugar nueve partidos enteros.