El seleccionador de fútbol de Uruguay, Jorge Fossati, prueba en los entrenamientos de la plantilla un sistema táctico para neutralizar el sábado el poderío ofensivo de Argentina, en el partido de las eliminatorias sudamericanas del Mundial de Alemania 2006.
Habitualmente Fossati prefiere el sistema 3-4-1-2, pero debido a la baja obligada por lesión del capitán del equipo, el defensa Paolo Montero, del italiano Juventus, es factible que decida reforzar la defensa con un cuarto jugador para tratar de frenar el ataque albiceleste.
Montero, que volvió a la selección uruguaya en la Copa América del pasado julio en Perú tras anunciar su retirada después del Mundial de Corea y Japón 2002, dio orden y voz de mando a la zona defensiva, además de colaborar con un gol en la actuación de los celestes en el torneo continental, en el que quedaron terceros.
La baja del mejor defensa obliga al técnico a estudiar variantes de táctica y de nombres, especialmente porque los habituales "carrileros" por las bandas tienen buena proyección ofensiva pero poco marcaje.