Al cabo de cuatro años de hegemonía en el fútbol mundial, Francia llegó a Corea del Sur con una confianza a toda prueba y, desde lo alto de su torre de marfil, no se percató de que el poder la había desgastado.
Esta ceguera le costó una eliminación histórica.
"Si hubiéramos echado la misma garra que algunos equipos, estaríamos todavía en pie", reconoció el defensa Lilian Thuram tras la derrota del martes contra Dinamarca (2-0), que selló la caída de los campeones, sin pena ni gloria.
"Pecamos de narcisismo", agregó el defensa del Juventus de Turín. "Cuando perdimos contra Senegal (1-0) pensamos que no habíamos aprovechado las ocasiones que se nos presentaron y que tomaríamos la revancha contra Uruguay. Cuando jugamos contra los uruguayos, mantuvimos el tipo diez contra once y pensábamos que sería posible derrotar a Dinamarca por dos goles de ventaja. Y al final, los daneses nos devolvieron a la realidad, enviándonos a casa".
Antes de viajar a Asia, los "bleus" tenían una confianza a prueba de bomba que se nutría de los triunfos en el Mundial-98 y en la Eurocopa-2000. "Somos todavía mejores que en 1998", afirmaba el capitán del equipo, Marcel Dessailly.
Pero, saturados de títulos y de honores, tanto en la selección como en los mejores clubes del mundo y, tras haber deleitado a los medios de comunicación, a los patrocinadores, a las televisiones y a los editores, tenían los azules ganas reales de conquistar algo más?
El equipo de Francia pudo entrar en la historia si realizaba un triplete inédito Mundial-Eurocopa-Mundial y agregar una segunda estrella en la camiseta, pero esa perspectiva habría cambiado poco la mentalidad de jugadores que se hallan casi todos en la cima y que marcaron la historia en 2000 al conquistar la Eurocopa consecutivamente al Mundial.
Como subraya el ex defensa internacional Marius Tresor, "Francia no entró en la competición como en 1998. Entonces eran simples aspirantes y tenían más hambre. Ahora da la impresión de que están hartos de todo".
Tras disputar los dos primeros partidos, los franceses se negaban a vislumbrar un desenlace fatal, que era a todas luces perceptible dado el nivel que demostraron, muy lejos es cierto de su valor real.