Nelson Mandela fue, junto a la música y las tradiciones de Sudáfrica, el protagonista absoluto de la ceremonia de clausura del primer Mundial africano de la historia, a la que asistieron entusiasmados cientos de miles de sudafricanos y aficionados al fútbol.
Mandela, el primer presidente negro de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz, finalmente acudió al Soccer City para dar por finalizado oficialmente el Mundial de 2010, aunque los asistentes solo pudieron disfrutar de su presencia unos minutos, debido al delicado estado de salud y por la tristeza que lo embarga por la muerte de una de sus nietas más queridas al inicio del Mundial.
El ex Presidente, que llegó al césped del Soccer City sobre un pequeño vehículo que dio la vuelta al campo de juego, estuvo acompañado de su esposa, Graca Machel, y fue despedido con gritos de "Madiba", como se le conoce popularmente en Sudáfrica.