La mirada de todos se ha posado sobre el Centro de Cumplimiento de Menores, tras la tragedia del 9 enero, que hasta el momento ha cobrado la vida de cinco jóvenes, cinco seres humanos.
Es una primicia que en nuestro medio se produzcan pérdidas humanas en esas circunstancias, pero no es la primera vez que nos tiran en cara imágenes que registran la inmundicia que impera en un porcentaje importante de los centros donde están los privados de libertad y que cuentan con todo tipo de condiciones, menos las adecuadas para propiciar la corrección y la resocialización.
El sistema penitenciario y la situación en la que sobreviven quienes han enfrentado el infortunio de caer en sus fauces es una representación, a escala, de lo que es este país: un gran cascarón.
Con engreimiento casi superlativo, nos ufanamos del crecimiento económico y de ser el destino hacia el cual inversionistas, turistas y gente de todo tipo quiere llegar, pero los bolsones de pobreza -resultado directo de la incultura y la falta de planificación- se ven en el corazón de la metrópoli y la oportunidad de progreso para muchos panameños resulta una quimera ante la mezquindad y la indolencia de políticos sin escrúpulos y líderes sociales oportunistas.
Ojalá que estas muertes no hayan sido en vano, como muchas otras que hemos sufrido en los últimos años, y que saquemos provecho de esta lección para que otros panameños no sigan quemándose a fuego lento en medio de este cascarón de vidrio y cemento en el que, al parecer, lo que menos cuenta son las personas.
Réplica. Egbert, hola hermano. Me gustaría que me permitieras hacer una pequeña réplica al señor Francisco Moreno Mejías sobre su escrito "Indigenismo indigesto", que salió en tu muy respetada revista díaD del domingo 23 de este mes. Se nota que el señor desconoce totalmente la larga lucha reivindicativa que los pueblos indígenas de Panamá venimos realizando para que haya respeto a nuestras vidas. Por cierto, falta mucho para que esta sociedad que dice ser "civilizada" entienda y respete nuestra cultura. Especialmente nosotros los KUNAS, desde la Revolución de 1925, estamos de manera permanente vigilantes para que nuestras tierras no sean explotadas de manera individualista y politiquera, además, igual venimos exigiendo desde hace 30 años que la educación sea bilingüe (Kuna-Español) en nuestra Comarca. Así que no necesitamos imitar a la “Madre Patria” para exigir el respeto a nosotros los "Indígenas". Ojalá imitáramos de verdad a la “Madre Patria” que respeta a sus comunidades autónomas y a su cultura, con perdón, el Pueblo Kuna no se escribe con C.Muchas gracias, Diguar Sapi.
Desde Madrid. Querido Egbert: No tenemos palabras para agradecerte por la entrevista y el cuidado tan profesional y cariñoso que pusiste en ello. Como parte de esas “casualidades literarias que me persiguen”, comparto sin planearlo portada en un suplemento literario con mi querido Mario Vargas Llosa, una alegría más añadida a todo lo que has hecho. Mil gracias de mi parte y de la de Marga. Las palabras que dedico a mi hija mayor, Lucía, puestas en mayúscula, la han llenado de satisfacción y orgullo.
Por otro lado, te comunico que estaré viajando a Panamá, Dios mediante, el próximo 18 de febrero y estaré regresando a Madrid el 28 de febrero. Tengo que dar unas clases en un taller literario que se está celebrando en Panamá y que cuenta con profesores de las dos orillas, con la ayuda de la Embajada de España en Panamá. Allí el enlace es Carlos Wynter que es un gran escritor y una gran persona. Tengo muchas ganas de conocerte en persona, así que cuadraremos un rato para vernos y conversar. Un abrazo grande y otra vez, gracias. Pedro.