Doce generales abandonarán el ejército al pasar a retiro en una fuerte renovación aplicada por el jefe de la institución, Ricardo Izurieta, y aprobada por el gobierno.
Además de constituir un fuerte "tiraje a la chimenea", como se interpretó, los retiros implican que en el generalato ya casi no existen oficiales que trabajaron directamente con el ex dictador Augusto Pinochet.
Entre los que quedaron deberá perfilarse el nuevo comandante en jefe.
El presidente Ricardo Lagos debe designar al sucesor del general Izurieta a fines del año próximo, luego de los retiros y ascensos anuales determinados por el proceso de calificación interno.