Panamá no jugó a nada. Nuevamente un par de intervenciones de Luis “Manotas” Mejía resultaron claves, esta vez, no para preservar el empate sino para evitar un marcador más abultado ante Egipto (1-0).
En los primeros minutos la Rojita empezó bien, tocando y aguardando, pero como ya es habitual el equipo fue perdiendo ritmo y cedió terreno a un conjunto egipcio que, aunque no jugó con el vértigo que presumió ante Brasil, sí mereció ganar.
La primera mitad fue casi pareja pero, en la segunda, la diferencia entre uno y otro equipo se ahondó.
Fue al minuto 67 cuando Ahmed Hegazi aprovechó uno de los tantos vacíos defensivos istmeños para, de cabeza, vulnerar la meta protegida por Mejía.
Panamá tuvo ocasiones esporádicas, aunque no muy claras, de gol. En la primera parte, Cecilio Waterman dejó a un par de rivales en el camino, pero su remate flojo fue fácilmente controlado por el portero Ahmed Elshenawi. Otra acción de peligro, pero en el complemento, fue obra de Allan Hernández, quien hizo una linda jugada individual que terminó con remate desviado.
Ahora tocará jugarse la clasificación ante Brasil.