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Fútbol y fin del mundo


Desde que tenemos uso de razón, hemos escuchado una suerte de discusiones sobre cuándo será el fin de todos los tiempos.

Las explicaciones van de lo teológico y hasta lo astronómico, pasando por la conclusión racional según la cual el mundo termina el día que cada uno eleve el vuelo desde la vida terrenal con destino a lo ignoto.Pero para qué hablar de fin de mundo o de infierno y paraíso si el Mundial de Fútbol está a la vuela de la esquina, fíjense que no hemos dicho a un tiro de esquina, porque entonces habría que entender que hay peligro y esa no es la idea, por lo menos esta vez.

Este es quizás el sexto o séptimo Mundial de Fútbol que veremos en conciencia, es decir, comprendiendo lo que está pasando, porque los anteriores que nos tocaron siendo ya habitante de esta tierra (1970, 74 y 78) no los pudimos disfrutar, porque no estábamos en edad para entender el porqué de tanto revuelo.

 

Volviendo al tema del fin de mundo, los mundiales de fútbol se convierten para la mayoría de los países en una especie catarsis mediante la cual la felicidad, la competencia, la rivalidad, el racismo, el amor, el compañerismo, la alegría, la frustración, el comercio, la tozudez, el nacionalismo, el orgullo, la valentía, la humildad y la grandeza humana, entre otros sentimientos, afloran de manera espontánea y a veces hasta irracional.

Para muchos, aunque el mundo no terminará el próximo viernes, cuando se inaugure el Mundial, al menos se detendrá, mientras los sueños, aspiraciones e ideales de muchas quedarán circunscritos al accionar de 22 hombres y al movimiento de un balón.

Pero no olvidemos que ese no es el fin de mundo y que el 11 de julio, cuando se dé el pitazo final y el campeón blanda trofeo, todos, ganadores y perdedores, volveremos al mundo real en el que cada cual tendrá que jugar su propio partido.

 

Y para quienes no lo sepan, mi equipo es Argentina.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América