A todos nos encanta ganar, disfrutar de la victoria, como ocurrió ayer frente a El Salvador pero nos hubiese gustado ganar, sin ser ambiciosos o exagerados por un marcador mas abultado.
Es que al terminar el partido, el ganar nos lleno de alegría, satisfacción y sentimientos por el hecho que no todo terminaba allí, faltan noventa minutos, en donde nuestra séle tendrá la difícil, pero no imposible misión de alcanzar la clasificación. El escenario es en Cuscatlan.
En lo personal éramos del pensamiento de que tres goles eran suficientes, para ir al encuentro de vuelta, con el pase casi asegurado. Tuvimos las oportunidades para alcanzar un triunfo mas amplio, pero de igual forma los salvadoreños hicieron lo necesario para evitar la goleada. muchas veces el arco del que a las postre fue para mi el mejor de la tarde, Jaime Penedo.
Ganamos, pero sin contundencia, sin convencimiento, sin colectividad; porque fueron las individualidades que mostraron sus principales armas; con entrega, lucha y muchas ganas de alcanzar los tres puntos.
De seguro que las armas ha utilizar por Guima, serán diferentes a las vistas en casa; su mentalidad y filosofía de juego, tendrán obligatoriamente que cambiar, para arrebatarle a los Salvadoreños.
Ahora la historia podrá ser diferente, siempre y cuando nos mantengamos. positivo.