Los Gigantes de San Francisco, actuales campeones de la Serie Mundial, están acostumbrados a ganar, pero en este momento la derrota los ha visitado más de lo acostumbrado.
El equipo dirigido por Bruce Bochy se ubica en el sótano de la División Oeste de la Liga Nacional, a 15.5 juegos (sin contar la jornada de ayer) de los líderes, los Dodgers de Los Ángeles.
"Nadie se siente bien con lo que está pasando", dijo a la página de la MLB el zurdo Madison Bumgarner, de 24 años. "Todo el mundo pone de su parte para arreglarlo".
Por su parte, Buster Posey, novato del año de 2010 y jugador más valioso de la Nacional en el año 2012, aseguró que "no es una sensación que quieres con mucha frecuencia".
El receptor titular de los Gigantes, además dijo que a pesar de todo hay que salir con mentalidad positiva en cada partido.
"Trato de verlo como un reto llegar todos los días con una buena mentalidad, no solo a nivel individual sino colectivo", dijo el receptor. "Esa probablemente sea la parte más difícil de este trecho que hemos tenido".
Brandon Crawford es otro de los integrantes de San Francisco que se siente un poco abatido por la situación que enfrenta el equipo. "Llegar (al clubhouse ) después de una derrota no es nada divertido", manifestó. "Es bien callado. Nadie quiere hablar del juego”.
Con foja de 52-65, los Gigantes parecen estar encaminados a ser el decimoquinto equipo en terminar con récord adverso el año después de ganar la Serie Mundial.
Si San Francisco acaba en el último puesto de su división, será la primera ocasión que un campeón defensor queda en este lugar, desde los Marlins de Miami en 1998.