El argentino Emanuel Ginóbili expresó que su designación como titular en el equipo de los San Antonio Spurs para la próxima temporada de la NBA “me llena de alegría, pero también es una gran responsabilidad y un reto conservar ese puesto”.
En un comunicado de prensa de la NBA enviado a los medios, ‘Manu’ Ginóbili manifestó que se estaba preparando intensamente para su nueva tarea con los Spurs, campeones del pasado año y con varios cambios en su nómina para la presente campaña.
Urbina esta vez si se quedó con el salvamento, su segundo de la Serie Mundial después de haber lanzado dos tercios de entradas.
Los 65.000 espectadores que llenaban el Pro Player explotaron el jubilo y comenzaron a disfrutar como si hubiesen ganado el título, algo que los Marlins tendrán que decidir en Nueva York, a donde viajan con la ventaja y con el convencimiento que pueden ser los campeones.
Los Yanquis no pudieron comenzar mejor el partido cuando en la parte alta de la entrada inicial su ataque fabricaba la primera anotación con sencillos de Derek Jeter, el dominicano Enrique Wilson, que salió por su compatriota Alfonso Soriano, y elevado de sacrificio del boricua Bernie Williams.
Jeter le daba el 1-0 a los Yanquis, y el abridor estelar, David Wells, comenzaba brillante al sacar en orden los tres primeros bateadores de los Marlins.
Pero ahí se acabó todo lo mágico para los Yanquis porque Wells comenzó a sentir espasmos musculares en la espalda y el entrenador de pitcheo, Mel Stottlemyre, no tuvo más remedio que mandar a calentar al derecho cubano José Contreras para que saliese al montículo.
Contreras, que había trabajado también dos entradas sin anotación la noche anterior del cuarto partido, no estaba listo para hacer su salida tan rápida y se notó de inmediato al ser castigado con dos imparables, dio dos bases por bolas y le hicieron tres carreras.
El boricua Mike Lowell, que había recibido base por bolas, anotó la carrera del empate con un doblete impulsador del venezolano Alex González, el héroe del cuarto partido al pegar el cuadrangular de la anotación ganadora.
Derrek Lee, que también recibió bases por bolas, se puso en tercera y esperó junto con González a que surgiese el bate oportuno de Penny que pegó una línea perfecta por el jardín derecho para impulsar el par de carreras que ayudaban su causa y le daban toda la tranquilidad en el montículo.
El daño ya estaba hecho, los Marlins habían cambiado la historia del partido porque Penny estaba intratable en el montículo, no volvió a permitir la segunda anotación de los Yanquis hasta la séptima entrada, pero para entonces el equipo de Florida ya tenía el partido asegurado con un parcial de 6-1.
El jonrón que pegó Giambi y la anotación de Jeter habían llegado demasiado tarde para los Yanquis porque ya estaban pensando más en el sexto partido que tendrán que ganar si no quieren quedarse sin el título de campeones.
La serie se traslada a Nueva York, donde mañana sábado, en el Yankee Stadium, los Yanquis podrán en la lomita al zurdo estelar Andy Pettitte (1-0) y los Marlins podrían trabajar con Mark Redman o Josh Beckett.