Los organizadores del Giro de Italia esperan que la prueba de este año, que comienza en Holanda mañana sábado, será una oportunidad de limpiar la imagen dañada por el escándalo del dopaje en su pasada edición.
La presencia del corredor Marco Pantani, que evitó una suspensión disciplinaria por razones técnicas el pasado martes, agregó un nuevo elemento de controversia, incluso antes de que comience la importante prueba del calendario ciclista mundial.
El pasado año, unos 200 agentes policiales efectuaron una redada en las habitaciones de hotel de los corredores del giro en San Remo, provocando un plante de los ciclistas al día siguiente, en protesta por la medida.