Analfabetos millonarios. Los dueños de las empresas inmobiliarias suelen bautizar sus proyectos con títulos nobiliarios o famosos lugares extranjeros porque creen que así les dan más caché. Se supone que el presunto inquilino será lo suficientemente estúpido como para sentirse más feliz diciendo que vive en el Marquesado del Príncipe o en Hollywood Gardens que en el Reparto de la Iguana o Altos del Corotú.
Lo curioso del caso es la ignorancia que muestran cuando bautizan sus barriadas. Recuerdo haber visto elegantes anuncios con nombres como El Marquez, Montzerrat o La Florenciana cuando es evidente que quisieron decir El Marqués, Montserrat o La Florentina.
Hay quienes tienen dinero para hacer inversiones millonarias y no quieren comprar un diccionario antes de darles nombre a esas inversiones. En fin, esto prueba que el analfabetismo no es exclusivo de los pobres.
*De su libro 'La herramienta más usada'.